lunes, 17 de marzo de 2025

Sobre la cuestión del rearme europeo y el gasto militar y el debate en algunas izquierdas


 

En el debate público ha aparecido con toda su crudeza, urgencia y complejidad la cuestión de la Defensa europea. No es nuestro tema preferido pero es uno de los que nos marca la época. Desafortunadamente algunas izquierdas han empezado la discusión por el final y han quedado atrapadas en la cuestión del incremento del gasto militar, fijando planteamientos de oposición por principios a cualquier incremento, desde una posición moral apriorística sin ninguna voluntad de atender al contexto. Para intentar ser útiles y dar respuesta a las preguntas adecuadas, propongo hacerlo al revés, a la manera clásica. Primero analizar el contexto global, y a partir de ahí los riesgos y amenazas. Con ese análisis, podemos entonces diagnosticar las necesidades, tanto estatales como europeas. Y con esas necesidades o “gaps” descritas ya discutir sobre los recursos necesarios y su financiación. Por último, creo importante no obviar algunas consideraciones sociales y políticas. 



Contexto geopolítico cambiante


Es ya sentido común que las relaciones internacionales y el contexto geopolítico están en un cambio histórico, en un cambio de época. Con profundas afectaciones para la UE. Hay una Rusia imperialista y revisionista que está invadiendo a Ucrania y que plantea una amenaza latente sobre otros países de la UE y/o de la OTAN. La administración Trump por su parte asume también e impulsa una visión del mundo basada en zonas de influencia (la suya sería el hemisferio americano) y relaciones de vasallaje con terceros. El multilateralismo, el derecho internacional y el sistema Naciones Unidas son obstáculos a esta lógica multipolar. Superada la ilusión de la UE de lidiar con Trump a lo transaccional (a través de favores comerciales principalmente), se impone una discusión si tendrá una relación con la UE neutral/aséptica o confrontacional. Lo que sí parece claro es que la UE debe hacerse cargo de su seguridad y defensa (el paraguas de protección norteamericano se ha evaporado de hecho) y a la vez hacer frente a la pinza Trump-Putin. A través de distintos métodos, ambas administraciones comparten la voluntad de debilitar, desagregar y desnaturalizar la UE ya que ésta choca con su agenda geopolítica, sus intereses comerciales y sus valores ideológicos.


Análisis de riesgos y amenazas

No siempre es fácil cuantificar y dimensionar el riesgo de una amenaza. En el caso que nos ocupa la amenaza rusa de ataque militar (asumidos ya los ataques “híbridos”) sobre algún país de la UE. En este sentido, es útil utilizar distintas aproximaciones. Lo que no sirve es basarse en sensaciones ni en opiniones que se ajusten a las propias creencias de uno (y menos aún si están bañadas de comprensión o rechazo emocional hacia Rusia). En primer lugar, hay que ver lo que dicen los servicios de inteligencia europeos. Todos plantean y concluyen que el riesgo/amenaza rusa de un ataque militar convencional sobre un país de la UE y/o OTAN es cierto, probable y real, aunque hay matices sobre el horizonte temporal. En particular, como resume Olivier Schmitt, los servicios de inteligencia suecos, holandeses, británicos, alemanes y daneses anticipan el escenario que habrá un ataque (militar convencional) ruso sobre algún país europeo en los próximos cinco años (sin precisar su profundidad). En cambio, los franceses, aunque no lo descartan, son más laxos con la temporalización. Los servicios de inteligencia de los países del “este” aún emiten mayores señales de emergencia y proximidad temporal. Es una actitud habitual en las izquierdas -y hasta saludable- ser precavidos con lo que dicen los servicios de inteligencia pero convendría atender a tanta unanimidad, y al hecho que en particular los servicios de inteligencia de los países bálticos anticiparon la invasión rusa de Ucrania, no así los tertulianos de la geopolítica.

En segundo lugar, podemos escuchar lo que están diciendo y haciendo las distintas izquierdas nórdicas y del este dada su proximidad. Las nórdicas se han replanteado completamente sus preferencias por la “neutralidad” y las del este están inmersas ya en la preparación de los planes de contingencia de sus respectivos países. Todas analizan, interpretan y actúan sabiendo que es muy cierta la amenaza de ataque ruso sobre sus países. En este sentido, vale la pena leer esta entrevista a Li Anderson (Left Alliance, Finlandia): “Europe needs to stand on its own feet”.

Y finalmente, se puede intentar dimensionar a través lo qué sabemos de Rusia. Tanto en base a la gran visión imperial y revisionista que plantea Putin en sus discursos, cómo a la planificación económica-militar que está haciendo (que va más allá de la sustitución de lo perdido en Ucrania y la posible continuidad a medio plazo de su invasión), como a su historial (invasión de Georgia y Ucrania).


Qué se necesita a nivel europeo


Es pues en este escenario en el que debemos plantearnos qué se necesita para asegurar una defensa europea integral (que asuma la defensa territorial y la disuasión). Lo ideal sería trabajar con un horizonte temporal de unos diez años (según una pluralidad de expertos) para la sustitución de todas las capacidades (en especial las de disuasión) únicas que aporta Estados Unidos al paraguas de seguridad europeo. Pero lo cierto es que no se dispone de ese tiempo. Aunque sea mejor mantener la ambigüedad y duda de si existe aún la cobertura de Estados Unidos (vía artículo 5 de la OTAN) ya que exigir una clarificación nos llevaría seguramente a la explicitación que ya no existe, lo cierto es que debemos trabajar en su sustitución con la mayor urgencia. 

No es pues suficiente (aunque sí necesario) mejorar la interoperabilidad y coordinación de los distintos ejércitos estatales. Se requieren tanto nuevas capacidades como la sustitución de las capacidades únicas que hasta ahora proporcionaba Estados Unidos.

Hay un consenso emergente en listar algunas de las capacidades que el conjunto de la UE necesita, al margen de la renovación de equipos tradicionales (terrestres y aéreos) y la ampliación de stocks de municiones (algo que hemos visto dramáticamente en las dificultades para el suministro a Ucrania). Se requiere inteligencia/información a un nivel que no se tiene, defensa aérea, capacidad de responder a ataques con largo alcance, dominio ciber, capacidades logísticas operativas y también “command and control” (disponer de los liderazgos, proceso decisorio y autoridad para el mando en los distintos escenarios). Y, especialmente, se necesita asegurar la disuasión.


Disuasión y paraguas nuclear europeo


 La disuasión es la única manera de evitar el nuevo aventurerismo militar ruso y esa será la base para cualquier posible diálogo diplomático efectivo y sin chantajes sobre seguridad. Y esta disuasión tiene que ser tanto convencional como no convencional. En lo convencional requiere que los países fronterizos dispongan de una fuerza terrestre suficiente y de activación rápida (en este informe que circula se detallan las magnitudes de lo que estamos hablando atendiendo a la sustitución de las aportaciones norteamericanas) así como de respuesta aérea solvente. La rapidez y aseguramiento de su respuesta es esencial ya que uno de los principales riesgos es que Rusia vaya testando la respuesta y límites incrementalmente (pequeñas incursiones en un país concreto y ver qué pasa y a partir de ahí continuar o ajustar…). 

La segunda pata de la disuasión es el paraguas nuclear europeo que, sin poder llegar a tener la integralidad del que generaba el norteamericano, debe ser suficiente.  Un paraguas de protección/disuasión nuclear para el conjunto de Europa y de base europea es necesario ahora que es posible que desaparezca la cobertura norteamericana. En este sentido, hay que responder positivamente al ofrecimiento de E.Macron de abrir una discusión estratégica en profundidad para defender (disuadiendo de ser atacados por actores hostiles) al conjunto de Europa con sus armas nucleares. Respetando que la última decisión sobre su uso sigue estando en manos de la presidencia francesa y entendiendo el punto de ambigüedad estratégica, debemos promover que esta protección quede vinculada al artículo 42.7 del TEU. Así mismo, podría ser de utilidad para la plena vinculación de todos los países, proponer un Consejo Asesor para la disuasión nuclear formado por los jefes de gobierno europeos de apoyo y orientación al respecto a la presidencia francesa. Es importante atender a la urgencia de los tiempos. Se requiere una discusión rápida y un acuerdo lo más pronto posible tanto para evitar permanecer en una situación indefinida de protección durante mucho tiempo como para evitar tentaciones de proliferación nuclear de otros países europeos (bálticos, polacos y nórdicos están abriendo ya la discusión de disponer de sus propias armas nucleares) que se sienten amenazados por una agresión rusa. Ello debería ser compatible con esfuerzos multilaterales de reducción del armamento nuclear, sin perder de vista que es Rusia que usa el chantaje nuclear.


Qué se requiere a nivel español

Es cierto que la distancia y barreras geográficas entre Rusia y España nos hace percibir la amenaza como distante y no propia hacia España, aunque es evidente del riesgo “existencial” si ataca territorio UE. En este sentido, las necesidades militares, de defensa y seguridad españolas son relativamente diferentes a las específicas de los países fronterizos, aunque compartamos las necesidades mancomunadas. Como señalaba recientemente Pedro Sánchez, nuestras vulnerabilidades particulares se relacionan más con lo híbrido, las amenazas en el dominio ciber y al dopaje de las fuerzas y propaganda de la ultraderecha, en sus esfuerzos por quebrar la UE desde dentro, a través de las fuerzas reaccionarias que tienen una agenda de desmontaje de la Unión. Sin embargo, también debería atenderse el estado de lo militar convencional, ya que el stock de equipos y municiones es mejorable. Sirva de referencia lo poco -cuantitativamente hablando- y el estado no óptimo de lo que se ha enviado a Ucrania como solidaridad integral (porqué no había nada más disponible). Y por supuesto, deberá valorarse lo que se aportará en clave “nacional” al esfuerzo mancomunado. 


Gasto militar y financiación


Llegamos pues a la cuestión del gasto militar. Parece -atendiendo a lo anterior- que para el conjunto europeo habrá que aumentarlo -con control- para desarrollar todos los descubiertos descritos. Es cierto y beneficioso que la interoperabilidad, la coordinación, la no fragmentación de los gastos y la economía de escala (y centrales de compra) contengan una parte del incremento y a largo plazo se pueda reducir pero todo apunta que para cubrir las necesidades explicadas éste tendrá que aumentar en el corto y medio plazo. La parte grande del nuevo gasto debería recaer en el nivel europeo y mancomunado, sin contribuir a la fragmentación, aunque esto deberá ir siguiendo una lógica gradual “fade in – fade out”. El conflicto a resolver en el interior de las instituciones europeas es si esa primera propuesta del “rearm” blinda para el futuro que el grueso de los esfuerzos sean asumidos por los estados o abre cada vez más (como pasó con salto de SURE a NextGeneration en la gestión COVID) la posibilidad que el esfuerzo sea compartido. 

Hay algunas consideraciones al incremento del gasto que deberían ser tenidas en cuenta e incorporadas a las conclusiones de los próximos Consejos Europeos para hacerlo social y económicamente asumible: debe constar el compromiso que no haya recortes de gasto europeo en otras partidas vinculadas a la protección social o a la transición ecológica y se debe recoger explícitamente la necesidad de eurobonos. Así mismo, debe ir cogiendo más peso relativo la parte “europea” de los compromisos existentes (los hasta ahora 150 mil millones de los 800 mil millones). Se puede asumir que lo urgente es más realizable vía estatal, pero lo importante, estratégico y de futuro deberá ir hacia la vía europea. Y en la medida de lo posible (hay margen para algunos capítulos, para otros en el corto plazo no tanto) el compromiso de planificar, producir y comprar en el interior de la UE (también para no generar nuevas dependencias.

De ese incremento del gasto europeo mancomunado surge la cuestión y la siguiente batalla política. Cómo se financia. Ni los ordoliberales tradicionales plantean que sea a través de recortes, así que los progresistas también deberían dejar de usar esa ficción austeritaria de gastar en “armas o en servicios sociales”. Puede y debe hacerse en los dos, además de enterrar las obsoletas reglas fiscales y evitar que compute como déficit. Y en particular a escala europea, esto debería venir de dos fuentes nuevas: deuda común e impuestos a energéticas (las que nos mantienen en la vulnerabilidad de la interdependencia fósil) y a grandes fortunas. A priori, si los conservadores no asumen un nuevo contrato social de época, plantearan fuentes no igualitarias y regresivas socialmente y allí es donde se chocará. Es posible asumir un punto de keynesianismo militar pero sin convertirlo en la fuente de legitimidad: el gasto militar (en particular en algunas áreas de investigación) tiene efecto multiplicador y puede ser provechoso socialmente, pero otros campos tienen un multiplicador/retorno superior. 


Entre las cifras de máximos que se oyen estos días -disruptivas socialmente- y el seguir como siempre como si nada estuviera pasando hay pues multitud de escenarios de cifras de incremento de gasto -insisto, principalmente a escala europea- que deben ser las transitables y susceptibles a irse ajustando. El “no a cualquier incremento” de algunas voces debería ir avanzando hacia “tengamos una discusión razonada y transparente sobre las necesidades”. Algo entre el 0 y el cheque en blanco. Y para España, con el compromiso solemne que las partidas sociales y de transición ecológica no se vean afectadas- una cierta corrección al alza del escenario 2% a 2029 puede ser más que razonable y asumible pero no incrementos de varios puntos de PIB en un periodo corto.


Algunas consideraciones sociales y políticas adicionales


La condición de posibilidad para una Europa soberana recae en la defensa y la energía. Ambos pilares son importantes: construir una defensa europea integral y con todas las capacidades (de orientación defensiva -nadie está pensando en atacar a Rusia- pero con plenas capacidades disuasorias) y una transformación verde para ser libres del chantaje autoritario, sea de Putin o de Trump. Acelerar la transición ecológica y la desvinculación de los combustibles fósiles es pues un imperativo geopolítico.

Lo peor que pueden hacer las izquierdas es auto-arrinconarse sea vía avestruz o vía decir no a todo. Es necesario que sean un actor importante en el diseño y configuración de esa defensa europea. No todos los debates son de técnica-militar, de hecho los más importantes son de naturaleza y conflicto político: qué orientación le damos (debería ser defensiva, integral y disuasoria); quién lo financia (en un contexto de incertidumbres y precariedades vitales, de inseguridades y desigualdades económicas intra-país crecientes, deberían ser los sectores más privilegiados quién asuman el coste principal); y cómo se legitima democráticamente (o establecemos desde su inicio fuertes mecanismos de fiscalización democrática comunitaria, o prevalecerá la tentación intergubernamental y la capacidad de veto de los estados). 

No he visto hasta la fecha datos detallados y muy desagregados de opiniones al respecto según socio-economía o posiciones políticas. Pero en este tema creo que las izquierdas deberían optar por un rol de liderazgo, pedagogía y claridad, no el de ser acomodaticias a inercias de posicionamiento. Lo cierto es que intuyo que el grueso de la población a la que queremos representar entiende que el mundo es más peligroso y que las amenazas sobre la UE son serias. Para ello entiende que haya mayor esfuerzo en las cuestiones de seguridad. Pero sí exige una cierta claridad en la explicación, que las magnitudes no sean disruptivas, ni que el esfuerzo sea sustituyendo las políticas sociales y de bienestar. No creo que desee que la discusión en defensa pase a ocupar la centralidad de sus vidas, ni que valore que el motor de la explicación sea el alarmismo. Claridad y un horizonte de certidumbre sin generar ansiedad añadida puede ser lo más necesario, así como ayudar a digerir la velocidad e intensidad de los cambios.

España debería intentar que esta discusión no la paralice. Un pacto de estado para una Europa soberana puede ser un buen vector para contribuir a un nuevo contrato social que también implique las cuestiones de seguridad.  Es importante que la adaptación hacia esta nueva época sea hecha y vivida como un esfuerzo de país, no como una tarea únicamente del gobierno. Para ello debería impulsarse un Pacto de Estado para la contribución a una Europa Soberana (en primer lugar político, y que después sea ampliable a agentes sociales) con los siguientes contornos: a) Debe ser liderado por el gobierno e incluir a todas las fuerzas políticas (izquierda, socialdemocracia, conservadores, liberales y nacionalistas) que no sean funcionalmente útiles a la agenda de Trump o Putin (de debilitamiento de la UE), lo que implica la exclusión de VOX. Debe privilegiar la relación con el PP, contribuyendo a su desvinculación de la extrema derecha y un diálogo reforzado con todos los partidos; b) Debe asumir una fiscalidad especial (mantenimiento a las energéticas, profundización a las grandes fortunas) para garantizar nuevas necesidades en defensa; c) Debe promover la transferencia parcial a ámbito UE de las competencias/capacidades en defensa; d) Debe asumir el compromiso con las renovables y la descarbonización como garante de la independencia energética; e) Debe asumir la necesidad de no rebajar el gasto social ni el vinculado a la transición ecológica; y f) Debe privilegiar el cuidado (también desde los instrumentos UE) de los potenciales sectores afectados, también  por conflictos arancelarios y replanteamiento de las principales redes comerciales.


No cabe duda que estas cuestiones no son las preferidas para hacer propuesta en las izquierdas. Yo mismo, como decía alguien a quien aprecio, estoy interesado en las cuestiones europeas e internacionales para intentar articular la Internacional Climática, no para especializarme en lo militar. Pero este es el contexto, y es un reto fundamental y existencial para la UE, y sobre lo que hay que hacerse cargo. El riesgo de ataque ruso -aunque no es la única amenaza que afecta a la UE claro está- es cierto y doble: en lo militar-convencional sobre algún país de la UE; en lo híbrido hacia la desestabilización y ruptura interna de la UE y de sus estados miembros. Decía Carlos Corrochano, Vivimos un auténtico cambio de época: si las izquierdas nos aferramos a nuestra zona de confort, no solo quedamos relegadas a la más absoluta irrelevancia, sino que corremos el riesgo de acabar —como solemos decir pomposamente— en el «lado incorrecto de la Historia».




Imagen superior vista en https://www.normaeditorial.com/noticia/edicion-integral-de-quai-dorsay-por-abel-lanzac-y-christophe-blain sobre el Comic QUAI D’ORSAY


jueves, 20 de junio de 2024

Per què crec que l’eurodiputat dels comuns, Jaume Asens, hauria d’anar al grup dels Verds (i no a The left)

 


En la discussió interna dels comuns, queda pendent la decisió sobre a quin grup del parlament europeu anar. Voldria expressar la meva opinió en dos sentits: a) perquè crec que no hauríem d’anar a The Left, i b) perquè crec que el Jaume hauria d’anar al grup dels verds.

 

És cert, que aquest és un debat poc amable i on cal poder valorar matisos i complexitats, ja que amb ambdós grups compartim els principis generals de transformació ecosocial. Crec, però, que la dificultat és que confrontem des de diferents plans. Qui planteja anar a the left ho fa sobretot per una raó d’identitat política (i creieu-me, sé lo important i vivencial que és per qui la viu.. he tingut identitat i militància política comunista més de 10 anys) i els que plantegem anar als verds ho fem sobretot per projecte europeu i capacitat d’acció política.

 

Abans, però, unes consideracions de context ja que no és una decisió a prendre en el buit, aliena a la situació política:

-Cada cop agafa més importància anar a Europa per ser útils i fer-hi acció política. Crec que se’ns segueix demanant principalment poder deixar empremta en els principals debats i reptes, no anar a fer performances ni testimonialisme.

-L’emergència climàtica i la qüestió geopolítica i la UE com a actor global esdevenen central. En aquesta última la indefinició o el bloqueig és un luxe que no ens podem permetre.

-La política europea és sobretot la superposició de dos eixos: de l’eix esquerra-dreta i el d’europeïsme versus replegament etno-nacional. No cal dir que en aquest darrer ítem, estem més alineats amb els greens que amb la indefinició empapada de replegament nacional-sobiranista de the left.

 

*Així doncs, primer llistaré les raons per les que crec que no podem anar al grup de the left:

-Hi ha una visió geopolítica dominant ancorada en un antiimperialisme selectiu, unidireccional. Un campisme que només denuncia l’imperialisme nordamericà però que ignora els altres imperialismes. I  que especialment des del 2022 està sent plenament funcional en cada votació (compartides amb l’extrema dreta) a l’imperialisme de Putin.

-Pot semblar de detall, i fa anys podríem fer la vista grossa pensant que és una excentricitat, però no podem normalitzar des d’una visió universalista i de lluita pels drets humans que molts partits significatius i membres del grup tinguin relacions fraternes amb el partit (únic) del règim  xinès, o amb els partits que acompanyen el règim sirià.  En l’actual context polític és a més insostenible.

-La seva acció política, sovint vistosa en les nostres xarxes, és principalment declarativa i de representació simbòlica. S’han autoexclós (i tampoc ningú els busca per col.laborar-hi) en els principals temes que per nosaltres són centrals: el green deal, la governança econòmica i les propostes de fiscalitat a la UE... Es fa difícil imaginar que hi puguem fer quelcom útil allà.

-És un grup gens cohesionat que és incapaç de treballar una proposta política de cap dels grans temes, ni un manifest programàtic compartit amb una visió i projecte per la UE. Fa un suma-zero entre euroescèptics / partidaris del replegament nacional (alguns partits en els darrers congressos encara aprovaven resolucions per la sortida de l’euro o aproximacions similars) amb els que voldrien avançar una mica en integració europea.

-Se n’allunyen o volen allunyar alguns partits d’interès per diverses raons. Per una banda, molts partits amb possibilitat d’estar als seus governs estatals. El resistencialime no és útil a qui vol governar els seus països.  I per l’altra, cal estar atents a com se’n van alienant moltes de les formacions d’esquerres del nord i l’est europeus, escandalitzades per lo funcionals a l’imperialisme de Putin i lo contraris a les preocupacions de seguretat dels seus països.

 

*Però, en positiu, no només per eliminació, crec important assenyalar les raons per anar al grup verd:

Abans, però, una prèvia, ja que crec que s’han generat algunes incomprensions. Certament ha fet cert forat la campanya insidiosa que va treballar Podemos sobre Palestina i els verds alemanys per tensionar a Sumar. Potser si ho diu el Manu Pineda s’entén millor. El posicionament tebi respecte Palestina és un problema de TOTS els partits i actors socials alemanys (tant verds com Die Linke), és a dir és un problema del país, no d’un dels seus partits. I no és un problema en les dues famílies polítiques europees, ja que ambdues (sense diferències significatives) comparteixen en posicionaments i votacions ser solidàries amb la causa palestina, denunciar les atrocitats d’Israel i treballar per una solució política dels dos estats. En el cas dels Verds, a més,  amb un paper destacat en la demanda de sancions, en la mobilització i en el reconeixement recent (i proper) de l'Estat Palestí des de diversos països on governen. Cal dir, però, que en ambdues famílies els nostres posicionaments sobre Palestina es situen en l’extrem pro-palestí.

-És un grup cohesionat i influent. Que ha deixat una empremta real en alguns dels grans debats; marcant ambició i objectius en el Green Deal per exemple o en la substitució del paradigma austeritari. I que sap confrontar i ho fa, en aquells temes contraris als nostres principis, com el pacte de migracions.

-És útil per fer acció política. Crec que el Jaume podrà fer molt bona feina si agafa alguna carpeta potent en drets civils, transició ecològica o fiscalitat. I com a grup té una posició privilegiada per evitar que es dilueixi l’abast i ambició de l’European Green Deal.

-En l’eix esquerra-dreta, segurament atenent a la pluralitat present, nosaltres estem en l’ala esquerra del grup, però no hi estem sols, tenim capacitat de decantar i influir la immensa majoria de debats i de convèncer en altres. I hi som molt respectats. Hi ha actors polítics -amb els quals ens podem identificar molt- molt rellevants, com holandesos i danesos, que han tingut resultats molt bons i han sabut situar-se com l’alternativa a l’extrema dreta. És un grup que té intel.ligència política i ha estat capaç d’anticipar i obrir camí en el Green Deal o en qüestions de drets civils i llibertats quan la corrent anava en sentit contrari. Sovint caiem en confondre el conjunt del grup amb la delegació alemana, que n’és una part. Dels verds alemanys, en podem parlar, i tant, sabent com deia que en són una part només del grup verd europeu. En aquest sentit, cal dir que amb els alemanys s’hi pot tenir una relació política adulta,  amb discrepàncies fortes també, sent com són un partit del 15%, que amb aliances polítiques i socials incòmodes està impulsant una agenda de descarbonització i de justícia social ambiciosa pel seu país. En diverses ocasions, en temes centrals, se’ls pot convèncer, com quan en l’epicentre de l’austeritat van entendre -a contracorrent del sentit comú del seu país- la necessitat dels eurobons. O ens poden fer veure (com va passar ja fa molts anys) que la interdependència comercial amb Rússia en realitat era dependència energètica i vulnerabilitat i no aplacaria les ambicions imperials russes (quan per aquí l’opinió dominant era que el comerç pacificaria). També se’n poden adaptar moltes de les iniciatives energètiques i de descarbonització que estan aplicant. I per suposat, s’hi pot discrepar i confrontar, sigui  sobre Palestina o sobre la complexa aproximació polièdrica respecte Xina.

-I el més important, hi compartim les grans orientacions en política europea. Justícia social, aprofundiment democràtic europeu superador de replegaments nacionals, ambició en el green deal, centralitat i radicalitat en la defensa de les llibertats i una visió del món universalista (una UE autònoma, i solidaris amb Ucraïna i amb Palestina, per entendre’ns). En el conjunt europeu, a més, és el grup més ben posicionat per confrontar amb l’extrema dreta (i l’extrema dreta ho sap). I finalment, crec que també hi compartim la cultura i la recerca permanent de la síntesi (no sempre fàcil)  entre ser partit de lluita i de govern.

 

En definitiva, reconeixent-nos aquí la pluralitat d’identitats, crec que la immensa majoria compartim el voler anar a Europa a transformar-la.  I, un cop ubicats,  fer tots els esforços per a una intensificació de la col.laboració i treball unitari entre els dos grups i la resta d’actors progressistes del parlament europeu, a partir del Progressive Caucus, amb un aprofundiment programàtic que pot beure per exemple de l’aportació del Nouveau Front Populaire.

 

Lluís Camprubí

viernes, 10 de abril de 2020

Respuestas a un cuestionario/entrevista sobre COVID-19




Una estudiante me formuló las siguientes preguntas sobre COVID-19.  Aprovecho para compartir por aquí las respuestas.




CUESTIONARIO COVID-19: Lluís Camprubí


-        Una de las ideas más extendidas es que este virus era como una gripe y lo banalizamos, ¿por qué caló esta idea?

Fue una comparación nefasta y ciertamente tuvo su impacto en la banalización y por lo tanto también en la demora de la toma de decisiones drásticas. Sabemos -e intuíamos al principio- que es más letal y severo, que es más transmisible y lo más relevante, que al ser un virus nuevo no existía nadie inmune, por lo tanto en ningún sentido es comparable a la gripe. Solo por principio de precaución jamás se debió usar esa comparación. Seguramente por parte de las voces públicas que reforzaron esa idea primó una voluntad de tranquilizar a la población frente a lo desconocido y por lo tanto de no generar preocupación, y por parte de la gente que compró la idea seguramente influyó la necesidad de reforzar esa creencia que aquí estamos a salvo, y que ese tipo de riesgos afectan a otros lugares pero aquí no nos afectan. Quizás a todo ello se sumó el pensamiento inercial (no puede pasar nada disruptivo) y el exceso de prudencia (o péndulo) por parte de algunas voces que deberían haber lanzado la alerta antes, que habían visto como en experiencias anteriores que podrían ser parecidas (SARS, MERS, H1N1…) el impacto en nuestro entorno había sido mucho menos severo de lo pensado. Quizás también hubo algunas personas que querían situar que la gripe era algo ya preocupante y lo que merecería más nuestra atención (tiene un impacto relevante en morbi-mortalidad cada año)… pero en ese caso, incluso, cabría la reflexión… si ya se considera grave el impacto de una gripe... realmente queríamos relativizarlo asumiendo/añadiendo otra epidemia más?

-        ¿Con el verano decaerán los contagios o se desmiente por las cifras de expansión del Covid-19 en África? ¿Se espera una segunda ola de contagios en otoño si para entonces no hay vacuna?

Una de las incógnitas de este virus /pandemia es su estacionalidad… no sabemos aún si con el calor/humedad del verano decaerá o no. Hay retales de evidencia que lo sugieren y también hay otras evidencias (como la aparición de brotes en ciudades cálidas) que lo desmienten. Desafortunadamente no es posible afirmar nada ahora es ese sentido, lo que añade incertidumbre al futuro. Lo que sí parece ser previsible y hay consenso (obviando la estacionalidad) es que hasta que no haya una vacuna, y/o se haya generado una inmunidad grupal más que suficiente (si es que se genera, ya que la duración e intensidad de la inmunidad es otra de las cosas relevantes que no sabemos) seguirán habiendo olas cuando se relajen las medidas de confinamiento/distanciamiento.


-        Según Salvador Illa, el R0 en quince comunidades autónomas, ya es inferior a 1 ¿se puede afirmar ya que hemos atravesado el pico de la curva epidémica?

Parece ser que el momento de subida de la curva (de mortalidad e ingresados) ya lo hemos superado, dicho sea con alivio. Lo que parece es que la curva de morbi-mortalidad más que ser en forma de pico, tienes unos días de meseta, y ahí estamos. Esto permite pensar que por el diferido desde la transmisión (unos días de incubación, unos días de síntomas leves, y unos días de agravamiento hasta entrada en hospital), la R0, transmisión actual, sí que debe ser igual o inferior a 1.

-        ¿Es prematuro hablar de desescalada?

Empezar a hablarlo y a discutir colectivamente cómo debe ser esa desescalada creo que es bueno. En mi opinión esa desescalada debería hacerse de tal manera que sea reversible si la curva vuelve a empezar a subir, y por lo tanto debería hacerse gradualmente (por sectores productivos, por territorios, y por grupos poblacionales) y con automatismos rápidos de volver a las medidas duras. Siempre pensando que cualquier persona tiene una doble condición…puede ser infectada y a la vez puede actuar como transmisor. Yo no me atrevo a poner fecha al inicio de las medidas de “desescalada”.. eso es tarea del consenso entre los expertos que asesoran.

-        ¿Afecta el envejecimiento de la población y nuestra forma de socialización a que España tenga la mayor tasa de mortalidad por el virus del planeta?

Esta cierta especificidad de los datos de España están provocando un debate de hipótesis muy interesante. Siempre teniendo en cuenta que está impactando en tiempos diferentes en los países y por lo tanto las comparaciones también sufren el sesgo del momento de la curva. Es difícil pero las comparaciones no deben pensarse estáticamente. Seguramente debe ser por una combinación de hechos, aunque hay uno fundamental que es de contaje...el denominador que usamos aquí es de tests positivos (tests aplicados mayoritariamente a ingresados hospitalarios), de manera que ya es un denominador de casos más graves, respecto a países que testean a su población más masivamente. Lo que no cabe duda es que el virus es mucho más letal en las franjas de edad más alta, así que por supuesto esa mortalidad es más alta que cuando la comparamos con la de países con estructuras de población más jóvenes. Sabemos que lo que facilita la transmisión del virus es la densidad de población a nivel agregado, y a nivel "micro" la duración y proximidad del contacto efectivo entre humanos, así como la ausencia de medidas de higiene y etiqueta respiratoria. La densidad de población nos puede explicar parte de las diferencias entre territorios. Y ciertamente, ese mayor contacto, tocarse, hablarse cercanamente que parece que practicamos los españoles (comparado con otros países que interactúan con más distancia social) es una hipótesis interesante explicativa, pero yo de momento no he visto ningún estudio/evidencia que lo sustente.

-        ¿Se debió decretar antes el estado de alarma y  por consiguiente, el confinamiento de los españoles?

Visto a posteriori parece evidente que todos los países deberían haber tomado medidas de restricción de la movilidad y de confinamiento antes. Una vez pase la crisis será interesante analizar qué llevó a la mayoría de países a no intervenir con suficiente anticipación. Si comparamos cuando España activó sus medidas más restrictivas respecto a otros países lo cierto es que no vemos que las tomara tardíamente, al contrario, las tomó en momentos relativamente/comparativamente más tempranos. Pero eso no debería ser ningún consuelo. Ciertamente es obvio que si se hubiese restringido (e implementado con efectividad) la movilidad e impulsado el confinamiento antes, mientras existía la diseminación invisible, la curva hubiese sido más aplanada.

-        ¿Puede haber una mutación del virus a peor, que sea más dañino?

Por lo que leo de opiniones de virólogos esto de momento también es incierto. Parece que existe una visión dominante (sustentada en las fuerzas evolutivas y de selección natural), en el sentido que se podrían verse favorecidas en la diseminación mutaciones menos letales, ya que éstas se verían beneficiadas del hecho que los humanos infectados no muriesen y por lo tanto podrían ser transmisores, es decir que hubiese un cierto acomodamiento al huésped. La mayoría de virólogos coinciden en que no perciben que este virus sea especialmente mutante (la necesidad no le empuja de momento). Pero así como hipotéticas mutaciones que afectasen la patogenicidad (severidad/mortalidad) empujarían supuestamente a que fuese menos dañino, también es cierto que pueden aparecer mutaciones que afecten a su transmisibilidad o a rechazar la inmunidad, de manera que podría aumentar su distribución, afectando a más parte de la población.

-         Una de las consecuencias visibles del Covid-19 es que deben fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica. ¿Deberán ostentar los países también reservas de productos como respiradores para una futurible pandemia?

La necesidad de “preparedness” como dicen en inglés, parece una de las lecciones necesarias a aprender. Deberían dotarse de más capacidad los sistemas de vigilancia epidemiológica, estatales, europeos, y globales, y especialmente que aumentara su coordinación e intercambio de información, entre los distintos niveles y con otras áreas. También parece necesario el desarrollo de instrumentos previstos en las leyes de salud pública estatales y autonómicas y que nunca se han desarrollado. La segunda lección es que esas alertas tempranas deberían poderse traducir en acción colectiva más rápidamente. Aunque esta inercia y lentitud seguramente durante una generación ya no nos pasará otra vez, al menos mientras tengamos interiorizada la vivencia de esta pandemia. Hay que decir que a todos nos pilló de nuevo… nadie en nuestro entorno había vivido una amenaza así, y globalmente deberíamos retroceder décadas (o un siglo) para experimentar una pandemia semejante. Y sí, haría falta disponer de nuevas reservas estratégicas de equipamientos médicos, medicamentos y materiales de protección y testeo, para potenciales epidemias similares. Se ha visto la necesidad crítica de disponer de respiradores. Por supuesto también que hay que acumular mascarillas y epi’s. Respecto  a la vacuna, una idea interesante que circula (ya que no podemos tener acumulado de todo ni tener fabricadas vacunas para pandemias de virus que aún no existen) es tener planteada la estructura básica para su fabricación, de manera que tengamos las instalaciones y después sólo hubiese que ajustar los elementos finos de su fabricación a escala industrial en función del tipo de vacuna que se demostrase como la más exitosa. Lo mismo valdría para respiradores y otros equipamientos médicos, aunque en este caso, aparte de su acumulación en una reserva valdría la pena saber cómo transformar líneas de producción de industrias realmente existente para su hipotética adaptación.

-        ¿Por qué el ritmo de evolución de la epidemia ha sido distinto tan desigual entre las distintas comunidades?

Seguramente responde a cómo se inició la distribución... cuáles fueron sus puntos de entrada. A partir de ahí, seguramente el elemento fundamental ha sido la densidad humana y el intercambio de contactos, que es muy diferente según qué territorios. Las comunidades que no habían sufrido tanto la epidemia además se han podido ver más beneficiadas proporcionalmente del efecto de la medida generalizada del confinamiento, que esperemos que les permita tener curvas mucho más aplanadas.

-        Se acaba de conocer que se va a realizar un muestreo epidemiológico a 62.400 personas, lo que implica que al menos la media nacional de contagiados por el virus sea de un 5% de la población ¿considera que la media nacional es mayor de ese 5%?

Ese estudio puede ser muy interesante, tanto para saber la prevalencia de la infección como de la inmunidad. No he profundizado en los detalles metodológicos del estudio, pero una muestra de 60000 personas, 30000 hogares, parece muy robusta y más que suficiente para un buen estudio que nos aporte luz a la distribución de la infección, y si no recuerdo mal permitiría representatividad a nivel provincial. No me atrevo a decir cuál podría ser la prevalencia actual de la infección, pero un 5% o más de la población total que esté o haya estado infectada suena razonable, haciendo inferencia de lo que sabemos de su R0 y también de su letalidad.

-        Sergio Romagnani, profesor emérito de la Universidad de Florencia y eminencia en el ámbito de la inmunología ha advertido que la vida será ahora: “mucho más complicada y mucho menos bella” ¿Cómo se imagina usted que será la vida dentro de unos meses?

Tanta incertidumbre en tantas dimensiones de esta pandemia hacen precisamente que sea muy difícil imaginar el futuro. Lo que sí parece seguro es que no volveremos a la normalidad, y que la belleza de nuestra vida cotidiana anterior, de cómo nos relacionábamos, de nuestro uso del espacio colectivo no será la misma. Dentro de unos meses, seguramente habremos vuelto a parte de nuestras rutinas y ocupaciones, pero con variaciones significativas: individualmente con más distanciamiento en nuestras interacciones sociales, y con nuevas normas sociales y usos, como la generalización de la mascarilla y, colectivamente, limitando aún las grandes aglomeraciones y con un ojo puesto en la progresión de la R0 o de la curva por si hay que volver a más restricciones. Así que imagino que seguirá una sensación de provisionalidad e incertidumbre, hasta que se vislumbre una cura. El impacto económico se notará intensamente, de forma generalizada pero con desigual distribución, de forma que el empobrecimiento general pesará también en el ánimo individual y colectivo. Lo más incierto, es la tensión en la sociedad que se puede imaginar al alargar esta situación… puede aparecer una cierta belleza en el ánimo colectivo si domina la voluntad comunitaria y conjunta para salir de ésta, o pueden romperse algunas costuras sociales y quedar una sociedad y una convivencia menos bella si aparecen fugas de repliegue.

lunes, 6 de febrero de 2017

Quo vadis Europa



(Una versió resumida i editada d'aquests apunts es publiquen a la Revista Papers, de la Lliga dels Drets dels Pobles)


Europa (com la resta de nivells institucionals i jurisdiccionals, cadascun amb les seves especificitats i dificultats) és actualment un terreny hostil per a les forces socials i polítiques que es reclamen de la llibertat, la igualtat i la fraternitat. L’actual moment presenta característiques deconstituents pel què fa als drets que les constitucions nacionals de la segona meitat del segle XX consagraven. Domina un “nou constitucionalisme“ on les normes que afecten centralment les condicions de vida de la gent no venen del mètode “constitucional” sinó que són produïdes per acords entre governs nacionals, agències amb una alta capacitat discrecional i organismes no legitimats democràticament. I hi ha un arranjament institucional a la UE on segueix la dualitat i dislocament entre les polítiques de formació i regulació de mercat que (sigui en instàncies comunitàries o intergovernamentals) són a escala europea i les de protecció social (per “corregir els desajustos d’aquest mercat”) que romanen a escala estatal.

En l’actualitat múltiples crisis saccegen el continent: l’especificitat de la crisi econòmica, la crisi de gestió de l'acollida de refugiats, la necessitat de confrontació de les derives autoritàries i reaccionàries de governs com el d'Hongria i Polònia, la gestió del Brexit, les pulsions de replegament nacional i nacionalisme econòmic, o el terrorisme gihadista. Unes crisis, diverses, amb un denominador comú, que no sembla prou interioritzat: part del seu agreujament ve de la manca de capacitat competencial comunitària, no del seu excés.


1. Les múltiples crisis

L’especificitat de la crisi a l’eurozona

La crisi econòmico-financera que va començar el 2008 va ser mundial, però a Europa, particularment a la Unió Econòmica i Monetària (UEM), s’ha prolongat i ha tingut una profunditat extrema. Un element central i agreujant de la crisi a la UEM han estat els desequilibris financers entre centre i perifèria (excedentaris-deficitaris) i els desequilibris dels fluxes de capital transfronterers, sense existir capacitat política per regular-los ni instruments públics per reciclar-ne excedents.

Aquesta especificitat de la crisi a l’eurozona (amb un impacte per al conjunt però diferenciat i divergent segons el país) ha posat també de manifest les falles en el disseny/arquitectura institucional: un banc central sense capacitat d’origen de prestamista d’última instància i amb un mandat limitat a l’estabilitat de preus; l’absència d’estabilitzadors automàtics que permetin absorbir xocs simètrics i asimètrics; la falta de mecanismes (no de mercat) de reciclatge d’excedents que puguin corregir divergències en les balances comercials i en els fluxes de capital entre països; i, la manca d’un govern econòmic (amb política i capacitat fiscal) comunitari legitimat directament que respongui a l’interès de conjunt. Es té una moneda però 19 hisendes, sense capacitat fiscal ni transferències que puguin a través de la solidaritat generar convergència i en períodes de crisi, disposar de capacitat contracíclica. Els mecanismes o dispositius de transferència existents i creats són molt parcials i insuficients. Sigui per la poca capacitat (pressupost UE i transferències regionals, que no són d’origen propi), o per ser mecanismes molt basats en normes prefixades (“rules-based”) més condicionalitat negociada en moments crítics (com poden ser indirectament el QE o OMT). En un marc de confrontació d’interessos entre estats creditors i deutors i de domini de la lògica intergovernamental, aquesta manca d’instruments comunitaris, a més, fa que els estats centrin la seva estratègia competitiva en curses a la baixa en fiscalitat i estàndards.

Així, aquesta arquitectura de la UEM sumada a unes normes platejades per escenaris de bonança, una hegemonia ideològica neoliberal, i l’enfoc de competició entre països ha fet que l’única recepta per als països perifèrics endeutats hagi estat les polítiques de devaluació interna i austeritat extrema per intentar una consolidació fiscal contraproduent. Una devaluació, una austeritat i unes contra-reformes estructurals (pensions, marc laboral...) derivades d’una condicionalitat amb efecte pro-cíclic que han exacerbat la crisi i generat un cost econòmic i social que s’hagués pogut evitar,  prolongant i intensificant la recessió innecessàriament. Les posicions “de partida” sorgien d’orientacions com hem dit "rules-based" amb clars biaixos neoliberals i d’un mètode decisori on ha dominat l’intergovernamentalisme, amb confrontació de legitimitats nacionals (amb poders molt diferents) en comptes de la primacia de l'interès comú.


Gestió de l’acollida de refugiats

L’arribada de persones que busquen refugi i asil a Europa continua, malgrat hagin canviat les rutes. S’ha posat de manifest la insuficiència, les limitacions i la perversitat de l’actual sistema, així com l’hostilitat de molts estats membres que es troben segrestats políticament per l’agenda i el discurs de l’extrema dreta. El “pack” “Regulació Dublín + Acord de Schengen” fa que els països fronterers de la UE que reben en primer terme aquestes persones (que requereixen una protecció especial) hagin d’assumir en exclusiva la responsabilitat d’acollida i tramitació de l’asil. Aquest desajust facilita la desresponsabilització de molts estats membres i una dinàmica de conflicte i negociació a la baixa entre països, de manera que molts estats no estan assumint els compromisos de reubicació i reassentament acordats.

Brexit

Al referèndum del Brexit van triomfar les tesis del replegament nacional-estatal. Veiem a més  que qui condueix i hegemonitza tant el debat com la concreció del resultat són les forces i vectors de la dreta populista, xenòfoba i reaccionària. I sembla que es consolida una proposta de Brexit dur, ja que el govern actual prefereix prioritzar eliminar la immigració comunitària i sortir del marc regulatori europeu, a seguir vinculat al mercat interior europeu i assumir-ne les 4 llibertats de circulació. I s’intueix, a partir de les propostes que es van coneixent, que l’estratègia competitiva del Regne Unit, en aquest escenari de confrontació entre territoris, serà el dumping, amb la baixada d’estàndards regulatoris, socials i fiscals, i on ja s’ha insinuat la possibilitat que esdevingui un paradís fiscal.

El perill de l’extrema dreta a Europa

Diferents forces de dreta extrema i/o de dreta nacional populista estan agafant una força significativa social-política-electoral en diversos països. Són forces que -tot i que diferents- comparteixen alguns trets: plantejaments iliberals, confrontació identitària-nativista vers els diversos “altres”, qüestionament dels marcs polítics supra-estatals, replegament extrem amb  nacionalisme econòmic, i  manteniment de les estructures de poder domèstiques, entre altres.  En alguns països de l’est de la UE ja estan en posicions de govern, en països nòrdics tenen una representació significativa i capacitat condicionar polítiques i agenda, i durant aquest any electoral veurem en quins percentatges i implantació queden a França i Alemanya. Aquestes forces suposen una amenaça per a la democràcia, i alhora representen alguns altres perills a vegades més invisibilitzats: la capacitat de substituir l’eix de conflicte vertical (de disputa del poder socioeconòmic) per l’horitzontal (entre territoris, comunitats i/o grups humans); la capacitat en alguns llocs per fixar els termes del debat i les propostes (hegemonia); el potencial per iniciar un procés de descomposició i desconnexió dels vincles amb la UE; i la dificultat sobrevinguda per part de les forces democràtiques de revertir la captura de vot i de la ciutadania que aconsegueix l’extrema dreta, una captura persistent un cop la persona ha assumit el seu marc conceptual i/o organitzatiu.

L’administració Trump

Trump suposa en primer lloc una amenaça a la democràcia, llibertats i drets dels ciutadans nord-americans. En relacions internacionals podem suposar un desplaçament i intensificació de la conflictivitat cap a la Xina. La desconnexió interessada de les institucions multilaterals i dels compromisos internacionals (climàtiques, econòmiques-financeres-comercials, i fins el sistema-ONU) pot impedir un abordatge mínimament efectiu dels principals reptes globals . Alhora que inhibeix els espais que poden evitar que conflictes econòmics-polítics-territorials-monetaris-comercials no es retroalimentin. Pel què fa a la Unió Europea sembla clar que en persegueix un debilitament (més o menys intencionat). Tampoc es pot menystenir la força destructiva de la "Internacional reaccionària", on l’administració Trump pot jugar un paper d’aglutinador dels actors dels diferents països.


2. La rellevància de la clivella política integració-demarcació


Totes aquestes crisis són també expressions de l'emergència i rellevància de l'eix (o clivella) de confrontació política “integració – replegament” (o amb matisos diferents, també denominat integració -demarcació). Això implica que hi ha projectes diferents en funció d'aquest eix (independentment de l'eix esquerra-dreta). Aquest eix ha anat prenent centralitat fruit dels desajustos provocats per la persistència de la desigualtat i per l’assimetria entre les àrees econòmiques i les àrees sota el paraigües político-democràtic de l’estat-nació. També fruit del reflux cultural identitari-nativista, i fruit de les inseguretats i incerteses de futur de l’actual període. Es pot relacionar amb l’eix que en anglès en coneix com GAL-TAN (Green-Alternative-Libertarian vs Traditional-Autoritarian-Nationalist) que fa referència a projectes més cosmopolites o més estatal-tradicionals, i a cosmovisions diferents sobre qui són els “nosaltres” i els “altres”).

Forces i lideratges per la integració i forces centrífugues

Tradicionalment el procés d’integració europea s’ha fet de forma tecnocràtica, a través de l’impuls de les elits i a través del consens intergovernamental, quedant legitimat socialment pels progressos i resultats que generava. Aquest mètode de legitimació ha deixat de funcionar en el període de crisi. Es van deixar pendents les unions fiscal i política de l’eurozona, que s’havien deixat a completar quan la necessitat obligués. Però la conceptualització –errònia- de la crisi com a problema de manca de consolidació fiscal ha fet aflorar les tensions entre creditors i deutors, vehiculades per la dinàmica de xoc de legitimitats nacionals. El resultat és que de moment les necessàries transferències (o mancomunitzacions) de sobirania i capacitats a escala europea no s’han fet. Segueix de moment el bloqueig recíproc entre França i Alemanya, on està en discussió si es comença per transferir sobirania política, o bé si s’ha de començar per mancomunar capacitats i riscs econòmics-financers i si es fa en un paradigma més comunitari o més intergovernamental. Difícil de resoldre en any electoral per a ambdós.

L’aposta per una integració democràtica i supranacional ara mateix està liderada per alguns actors de la institucionalitzat comunitària, per sectors concrets dels partits polítics europeus no euroescèptics i per alguns governs especialment del sud (I Alemanya amb una priorització diferent). Però no totes les propostes de major integració són iguals. I poden fer referència a diverses vessants: econòmica (monetària, fiscal, bancària, mercat interior,...), política exterior, cohesió social, drets de cutadania,..  Hi ha en paral.lel tres projectes que sota la bandera d’una major integració econòmica condueixen a aprofundir el camí deconstituent: a) el perfeccionament, ampliació i sofisticació del mètode intergovernamental i tecnocràtic; b) l’establiment dins la UEM d’un nucli de països amb capacitat de decisió política sobre els aspectes econòmics, fiscals i monetaris i un conjunt de països perifèrics “usuaris passius de la moneda”; i c) un reforçament en exclusiva de les competències europees en ser la “policia fiscal” per fer complir els mandats austeritaris.

En un sentit contrari a Europa hi conviuen també poderosos vectors centrífugs i de replegament: a) el desacoplament (divergència) econòmic entre centre i perifèria; b) la pressió política per trencar l’espai Schengen; c) la pulsió dels replegaments nacionals (especialment en les opinions públiques dels països del nord); i d) la deriva iliberal d’alguns governs europeus de l’est.

Els perills de la descomposició i el replegament

No és impensable veure’ns abocats a una descomposició  de la UEM i la UE de conseqüències funestes a tots nivells, si les falles institucionals fonamentals no són abordades i les tensions econòmiques i polítiques s’accentuen. La cobertura ideològica d’això com a element positiu és la idealització del replegament nacional. Fet sorprenent quan ve de veus d’esquerres. Aquestes ignoren que l’actual hegemonia neoliberal està també present als estats, que les majories que governen a Europa venen dels propis estats, i que des dels estats per si sols és encara més difícil bastir una alternativa a aquesta globalització neoliberal.

És obvi que la implosió de la UE és un risc democràtic i per la pau i l’estabilitat. I és evident que aquest seria un escenari de guerres comercials i econòmiques. D’estratègies de competició a la baixa en estàndards, regulacions (ambientals, laborals,...) i fiscalitat entre estats per tal d’atraure un capital amb una mobilitat transfronterera i on seguirien actuant unes forces econòmiques que escapen al poder polític dels estats per separat. Des d’una perspectiva de progrés la proposta de replegament no respon a la qüestió última: Quin sentit té promoure o acompanyar la desconnexió dels estats de la UE (procés complex, amb molts costos, generador de conflictivitat i competència econòmica i diplomàtica -sense excloure la militar - entre els estats, en un procés que pot durar lustres) per al final del camí d'aquí algunes dècades intentar tornar a començar a construir una unió d'estats-nació (on res indica que pogués néixer més comunitària o solidària).

Dit això sembla que en el nostre entorn immediat, la percepció de la superació de la fase crítica de la crisi, el desprestigi de la idea del Brexit com a oportunitat per als sectors progressistes -amb proves cada dia-, i la constatació d'estar treballant per a l'agenda de l'extrema dreta han tret brillantor a aquesta pulsió.

La insuficiència del no dir ni fer prou

La dificultat de fer compatible la crítica a l’actual funcionament de la UE amb l’aposta per aprofundir una integració supranacional i democràtica pot contribuir a l’actual manca d’ambició i priorització de la qüestió per part de molts actors socials i polítics.
Alhora el perill tecnocràtic i l’enormitat del repte poden fer aflorar propostes que intentin combinar elements de major integració amb elements que poden sonar bé de replegament. En aquest cas queda sense respondre la pregunta: quines competències o capacitats retornades als estats generarien una major oportunitat per a la igualtat i la solidaritat?
Existeix també el risc d’adoptar exclusivament plantejaments defensius, de focalitzar-se únicament en la -necessària- denúncia del perill de l'extrema dreta i de la descomposició europea. Així, molts d’aquests actors, que haurien de prioritzar una proposta avançada d’integració democràtica europea, al tenir al seu interior aquestes recances i frens no intervenen políticament amb la suficient força, generant un efecte gairebé de suma zero. Auto-bloquejant-se la capacitat d’intervenció política es pot acabar sent un mer espectador passiu dels fets que van succeïnt. És més, no centrar la qüestió pot ser a més una ajuda i reforçament involuntari de l'statu quo (en el necessari acord de síntesi entre partidaris de la reforma profunda de la UE i els partidaris del manteniment de l'actual arranjament).

 
3. La necessitat d’una integració democràtica a la UE i a la UEM


No és possible sortir, recloure’s o aïllar-se de les relacions i camps de forces econòmics existents. Sembla doncs necessari l’aprofundiment de la integració política-democràtica europea.  
Actualment l’intergovernamentalisme executiu (i el xoc de legitimats nacionals) sumat al dislocament de sobiranies (o desajust d’àrees jurisdiccionals) és la base de la present impotència democràtica i de l’estretament de la finestra de polítiques sòcio-econòmiques alternatives, especialment als països perifèrics. El moviment de capitals és global; el mercat interior és i es regula en àmbit UE; l’espai econòmic ja presenta interdependències, subordinacions i especialitzacions a escala europea; la política monetària es defineix entre els països de la UEM (amb certa autonomia i discrecionalitat dels òrgans del BCE); les orientacions fiscals es decideixen en espais intergovernamentals, com l’Eurogrup; i la política fiscal i la hisenda-tresor és a escala estatal (així com les polítiques de benestar, la legitimació democràtica directa i els actors polítics i els contra-poders). Esdevé doncs una urgència que la UEM sigui profundament transformada, tant per fer-la resilient a noves crisis (evitant l’especificitat i gravetat de la crisi a l’eurozona) com per democratitzar-ne les institucions i dotar-la de la major legitimitat democràtica.
Apareixen unes necessitats d’integració diferenciada en la UE i en la UEM. La necessitat de dotar-se d’eines, capacitats i institucions democràtiques pròpies de la UEM per tal de democratitzar-ne la governança econòmica no va en detriment dels requeriments d’aprofundiment democràtic per al conjunt de la UE. Un criteri compartit per ambdues necessitats és l’anar posant fi al mètode intergovernamental per tal d’avançar cap a institucionalitats comunitàries legitimades democràticament, i alhora limitar la discrecionalitat de les agències i organismes tècnics que generalment actuen de forma tecnocràtica, amb biaix neoliberal i sense tenir en compte l’interès general europeu. Metodològicament en l’estadi final ambdues necessitaran de reforma dels Tractats
No obstant, la simple idea de “més Europa” en abstracte ja no és útil. Es fa imprescindible concretar i explicar quina integració europea es vol. I confrontar-la amb altres models, com els que persegueixen un aprofundiment tecnocràtic i intergovernamental.

Les raons per a una major integració europea són diverses. Una primera raó de present i és que ja actualment l'espai polític europeu permet en diferents dimensions més garanties, drets i proteccions com s'ha vist recentment tant en regulacions com en resolucions judicials (en l'àmbit mediambiental o financer, per exemple). Un segon element és que només amb una unió econòmica i monetària completa, amb competències i capacitat fiscal, i legitimada democràticament, l'eurozona (i els seus territoris) podrà ser un espai de prosperitat compartida, que respongui a l'interès general i que tingui mecanismes per contrarestar amb certa efectivitat les crisis que puguin venir. Sols amb l'equalització dels marcs jurisdiccionals i fiscals amb els espais econòmics, de moviment de capitals, productius i de mercat és possible democratitzar l'economia i governar les interdependències productives. Això vol dir transferir sobirania, riscos i capacitats econòmic-financeres a un espai democràtic comunitari europeu. Per molt que es desitgi, el camp de forces i les interdependències i subordinacions productives i econòmiques no desapareixeran per l'absència o per la voluntat de prescindir de marcs polítics jurisdiccionals amb mida suficient. En tercer lloc, pensant en el conjunt de la UE, molts dels reptes que tenim com a societat, com a espècie i com a part del planeta només poden abordar-se amb alguna garantia d'èxit des d'àmbits polítics i jurisdiccionals que superin l'estat-nació, del qual sabem les seves limitacions, mancances i insuficiències. Es requereix un espai polític legitimat democràticament d'abast continental per contribuir a combatre el canvi climàtic, per poder plantejar una justícia global i universal, i per evitar l’espiral descendent de drets socials fruit de la competició entre unitats estatals. Democratitzar els marcs, les institucions i els espais jurisdiccionals per a l'acció política, i fer-los de mida suficient, és condició prèvia per a poder desenvolupar projectes polítics diferents, i segurament és la tasca fonamental de l'esquerra en aquest període històric. I finalment, en quart lloc, necessitem d'una Europa aprofundida democràticament per preservar un espai de pau, on es puguin minimitzar els conflictes econòmics i d'identitat entre estats i on sigui possible maximitzar i projectar a la resta del món els valors de la fraternitat, l’ internacionalisme, la vida en comú i la preservació del multilateralisme per evitar el caos geopolític.

Així una Unió Econòmica i Monetària funcional i garantidora de prosperitat compartida per al conjunt de països requereix mecanismes (o fluxos) de solidaritat basats en transferències fiscals, tals com inversions (especialment inversions contracícliques) i estabilitzadors automàtics (el primer a desenvolupar seria segurament un assegurament d’atur pan-europeu). On polítiques econòmiques, monetàries i fiscals puguin coordinar-se i definir-se democràticament. Això implica transferir sobiranies a instàncies comunitàries. Alhora disposar d’un Banc Central Europeu (que respongui democràticament a l’interès general europeu) que pugui fer de prestamista d’última instancia i que el seu mandat també inclogui la plena ocupació. Per trencar el cercle viciós entre deutes sobirans i crisis bancàries necessitem que la garantia de dipòsits i el mecanisme de resolució tinguin la capacitat i siguin per al conjunt UEM. Resumint, es necessita una governança econòmica legitimada democràticament, amb un govern econòmic efectiu per al conjunt de la UEM, un pressupost suficient i que estigui escollit, controlat i fiscalitzat per un parlament específic.

Algunes prioritats

El repte és clar per als propers anys. Fer possible disposar de marcs jurisdiccionals amb capacitat democràtica real i plantejar l'horitzó de la sobirania europea, dit sigui, l'única possible. És a dir aprofundir la integració supranacional i democràtica. En un continent cada cop més interdependent econòmicament i amb uns poders financers globals, el dilema –en paraules d’Oriol Costa- no pot ser més clar: o més integració política-democràtica o més globalització neoliberal.

El repte és enorme, i malgrat la urgència, vistes les barreres, requerirà un desenvolupament gradual. No cal dir que serà més fàcil amb governs estatals pro-europeus preferentment progressistes. Per operativizar-ho i temporalitzar-ho és útil la idea de la integració diferencial (segons temàtica pot requerir diferents intensitats i diferents agrupacions de països). Això es pot traduir aquest any en dos aspectes prioritaris ja que hi ha diferents factors que poden permetre obrir-hi oportunitats. En primer lloc la democratització i capacitació fiscal de la governança de l'eurozona. El debat sobre com augmentar els recursos propis i la capacitat de transferències a la zona euro està obert, també a les institucions europees. Alhora van apareixent diverses propostes gradualistes sobre com fer més democràtica, transparent i responsiva l’actual governança, amb empoderament dels òrgans executius comunitaris i capacitació parlamentària específica per a l’eurozona. En aquest sentit la Comissió Europea presentarà a finals de març una proposta de reforma de la UEM que pot catalitzar i aguditzar el debat. I en segon lloc el desenvolupament d'una política europea exterior de seguretat i defensa autònoma i pròpia. L’anunciat interès en la desvinculació de l’administració Trump dels espais multilaterals i el qüestionament de la pròpia OTAN, han fet emergir a Europa un ampli consens en la necessitat de reforçar i dotar-se d’organismes i espais propis no subordinats de defensa i seguretat.